Rincón framboyán
Soy un árbol que desea viajar en tren
miércoles 11 de junio de 2008
Los pies inflamados, los dedos como pequeñas pulpas de tamarindo, punzando. Me agaché para tallarme y cabeza abajo el mareo alcanzó la intensidad de una una ola de mar pacífico. Los zapatos nuevos resultaron odiosos y vistos así, de cabeza, sentí que se disculpaban tímidos y humillados por el mal servicio dado.
martes 27 de mayo de 2008
Habría que pensar por qué cada vez el adiós es distinto.
Pudiera ser que alguna vez sea pronunciado con la intención de ver qué tanto interesa al interlocutor nuestra despedida, si en los ojos se le ancla la angustia de verse alejado, pensando quizá con algo de urgencia cuándo es que nos verá de nuevo.
Tal vez alguna vez se diga con la profunda convicción de poner medio planeta de por medio y dejar atrás esa parte de la vida que se ha vuelto espesa y nos impide avanzar con más facilidad.
Habría que determinar la liviandad de un adios cotidiano y el de uno que da paso a una despedida prolongada.
Hay adioses que son resultado de trabajo en equipo y pronunciarlo es sólo renunciar a un largo contrato de sinsabores.
Otro adios es el que supone un término pero realmente es un inicio, la boca de un espiral con miras a no terminar.
Pudiera ser que alguna vez sea pronunciado con la intención de ver qué tanto interesa al interlocutor nuestra despedida, si en los ojos se le ancla la angustia de verse alejado, pensando quizá con algo de urgencia cuándo es que nos verá de nuevo.
Tal vez alguna vez se diga con la profunda convicción de poner medio planeta de por medio y dejar atrás esa parte de la vida que se ha vuelto espesa y nos impide avanzar con más facilidad.
Habría que determinar la liviandad de un adios cotidiano y el de uno que da paso a una despedida prolongada.
Hay adioses que son resultado de trabajo en equipo y pronunciarlo es sólo renunciar a un largo contrato de sinsabores.
Otro adios es el que supone un término pero realmente es un inicio, la boca de un espiral con miras a no terminar.
Ánimo dominical. La calle larga, vacía. A lo lejos una campana alza la voz. Grisáceo andar combinando una derecha dos izquierdas. Mi catarina avanza en la alfombra verde que forma islotes en la tierra olorosa. En cuclillas la observo, a una hora distinta cada día, en este prado cercano a casa. Observo también lo disparejas que están las uñas de mis manos. Pobres huérfanas. La pereza intenta cerrarme los ojos. No hay persona alguna caminando, ni posibilidad remota de que algún otro momento sea más perfecto que este. Hay que darle gracias a la soledad.
viernes 23 de mayo de 2008
Que me voy, dije. Que hace tiempo estaba todo roto, repito. Que te vaya bien, pienso y lo pienso de corazón.
Doy vueltas por la ciudad y en el espacio que sombrea mis pasos extraño un sonido entallado: el de tus pies andando junto a los míos. Ese amor tan grande que nos tuvimos sigue sonando aquí y sigue doliendo aquí y sigue viviendo aquí.
Que pasará, pienso.
Sigo pensando en la normalidad de la rotación y la traslación y los meses que transcurren. Y me doy cuenta que te sigo esperando y que cada vez que perdida en una madrugada juego a entrecerrar los ojos para observar la luz de las lámparas hacerse estrellas, busco tu mano para apretarla.
Que estoy tranquila, siento. Que sonrío y canto y se me iluminan los ojos al despertar, sé.
Leo historias que me atrapan y alguna palabra tiene que ver contigo. Se me mojan los ojos continuamente y tanta nostalgia me tira y lloro como una niña perdida, completamente sola y nula.
El gran rompecabezas que eres no está más a mi alcance.
Lo peor es que no puedo decirte más cuánto amor siento por tí.
Doy vueltas por la ciudad y en el espacio que sombrea mis pasos extraño un sonido entallado: el de tus pies andando junto a los míos. Ese amor tan grande que nos tuvimos sigue sonando aquí y sigue doliendo aquí y sigue viviendo aquí.
Que pasará, pienso.
Sigo pensando en la normalidad de la rotación y la traslación y los meses que transcurren. Y me doy cuenta que te sigo esperando y que cada vez que perdida en una madrugada juego a entrecerrar los ojos para observar la luz de las lámparas hacerse estrellas, busco tu mano para apretarla.
Que estoy tranquila, siento. Que sonrío y canto y se me iluminan los ojos al despertar, sé.
Leo historias que me atrapan y alguna palabra tiene que ver contigo. Se me mojan los ojos continuamente y tanta nostalgia me tira y lloro como una niña perdida, completamente sola y nula.
El gran rompecabezas que eres no está más a mi alcance.
Lo peor es que no puedo decirte más cuánto amor siento por tí.
viernes 9 de mayo de 2008
Tengo la encomienda de inventar una historia.
Junto Jorge, un compañero de la oficina, canta que le duele tanto la vida.
No hay un ciclón, una hebra que me lleve a la madeja, no hay nada. Es bueno vivir la vida, no hay duda, pero a veces es profundamente repetitivo. Trabajo, relaciones personales, familia, horas de sueño, horas de esparcimiento que más resultan una obligación porque hay que divertirse. Tengo la encomienda de escribir algo y sólo atino a quedarme inmóvil, con la mente estéril o a soltar desgano y ganas de claustro.
No acierto en nada.
Junto Jorge, un compañero de la oficina, canta que le duele tanto la vida.
No hay un ciclón, una hebra que me lleve a la madeja, no hay nada. Es bueno vivir la vida, no hay duda, pero a veces es profundamente repetitivo. Trabajo, relaciones personales, familia, horas de sueño, horas de esparcimiento que más resultan una obligación porque hay que divertirse. Tengo la encomienda de escribir algo y sólo atino a quedarme inmóvil, con la mente estéril o a soltar desgano y ganas de claustro.
No acierto en nada.
jueves 8 de mayo de 2008
Alguna otra vía
Nunca se sabe con la historia trazada que uno debe representar.Nunca se sabe con las palabras lanzadas cuando uno está atrapado en el enojo. Más tarde las disculpas no restauran del todo, más tarde se pretende volver al inicio pero nada es lo mismo. La merma del entusiasmon pesa y los párpados pesan también de tanta lágrima derramada que ha hinchado la carne que rodea vigilante a los ojos, que quieren encontrar su rumbo pero no pueden porque a donde miran es al recuerdo, a una tropa de fantasmas irónicos que marchan sin aterrizar. Y uno se aleja un poco de todo, no queda otra vía para poder olvidar.
jueves 24 de abril de 2008
Bolsillo
Una historia trillada: Una mujer extraña a un hombre. Se levanta en la madrugada y recorre los cuartos de una casa que compartió con él. No duerme en la misma habitación porque no se soporta ese dolor aún. Se fuma un cigarro, dos, mientras llora y recuerda y confirma que la añoranza no llega a nada. Un montón de recuerdos de un amor extraordinario que al fin terminó. Todos los amores tienen algo de extraordinario, todos son únicos en su especie. Finalmente, caminando por la calle en un día de lluvia, el reflejo de su rostro en los charcos es eso: el reflejo de su rostro, el de su imagen aislada, separada de todo.No más. Un ser que llegó solo y solo ha de irse.
Una mujer mantiene su vida en el día a día, adiestrando la inquietud. Lugar común:No lograr olvidar, no lograr no querer. Mira la luna llena y piensa en lo que él le decía sobre las lunas de octubre. Mira fotos, camina, va aquí y allá y en el bolsillo del vientre él guardado, él dormido.
Una mujer mantiene su vida en el día a día, adiestrando la inquietud. Lugar común:No lograr olvidar, no lograr no querer. Mira la luna llena y piensa en lo que él le decía sobre las lunas de octubre. Mira fotos, camina, va aquí y allá y en el bolsillo del vientre él guardado, él dormido.
De salva
Mujer de salva
Se despeinan mis cabellos, parada en lo alto
Queloides bordes a lo largo de mi superficie
Tropiezo con mi propia saliva
Tropiezo con la magia y no sé
Se despeinan mis cabellos, parada en lo alto
Queloides bordes a lo largo de mi superficie
Tropiezo con mi propia saliva
Tropiezo con la magia y no sé
martes 25 de marzo de 2008
Cada noche el mismo cansancio me hace caer sin soñar.
Un cansancio distinto al de cuando era niña y el mismo que sentiré en unos años, punzante, total. Un cuerpo apaleado se imanta a la cama, se deposita sin voluntad sobre las dunas de tela y no monto más la noche, la noche posee mis sistemas, las palabras pronunciadas a medias, mis talones agotados.
Tantas cavidades en esta oscura canica que es la noche, que era la noche, que solía ser la noche.
Un cansancio distinto al de cuando era niña y el mismo que sentiré en unos años, punzante, total. Un cuerpo apaleado se imanta a la cama, se deposita sin voluntad sobre las dunas de tela y no monto más la noche, la noche posee mis sistemas, las palabras pronunciadas a medias, mis talones agotados.
Tantas cavidades en esta oscura canica que es la noche, que era la noche, que solía ser la noche.
miércoles 13 de febrero de 2008
Pastilla
Escucha con atención: esta canción la había escuchado un montón de veces, un buen. Pero nada como hoy que todo va como va, que de por sí ya le cuesta hasta encender el cigarro que le atosigará ambos pulmones sin austeridad. Qué importa, con una chingada, qué importa eso cuando la soledad se anticipó y le ha sorprendido con la toalla sanitaria ahogada en sangre, escoltada por las inertes piernas. Una sesión de sexo con él desaparecía los dolores musculares, los de menstruación, los dolores de mundo.Una pasada de lengua por su vientre acojinado y esta canción de mierda sería otra cosa. El invierno empieza realmente ahora que ella espía por la ventana esperando divisarlo. Qué estúpida. Tira las pastillas anticonceptivas que le aminoran el sangrado, de por sí hace dias que perdió la cuenta, cuando él ya no estaba para llamarle a media tarde diciéndole " no se te olvide la pastilla, mi niña".
Escucha con atención la canción, que ha terminado en el modular pero que ella sigue tatareando. Le cagan los beatles, no sabe él qué les ve. No puede evitar pensar que jamás será rescatada porque él está lejos, porque la razón es lo de menos; si él quería alejarse o no es lo de menos, la distancia es la que importa y la que la ultraja así.
Entra al baño para cambiarse la toalla. De las abiertas piernas escurre una gota envinada que ella contempla alelada. Mira su sexo endeble, alaciado entre grumos de sangre. Se toca con cuidado, haciendo caminar los dedos en un andar autómata, pensando en él. No duele. El teléfono suena.
Bueno?
No se te olvide la pastilla mi niña.....llego el sábado....cómo has..
Cuelga. Qué estúpida. Cómo puede pensar que será rescatada.
Escucha con atención la canción, que ha terminado en el modular pero que ella sigue tatareando. Le cagan los beatles, no sabe él qué les ve. No puede evitar pensar que jamás será rescatada porque él está lejos, porque la razón es lo de menos; si él quería alejarse o no es lo de menos, la distancia es la que importa y la que la ultraja así.
Entra al baño para cambiarse la toalla. De las abiertas piernas escurre una gota envinada que ella contempla alelada. Mira su sexo endeble, alaciado entre grumos de sangre. Se toca con cuidado, haciendo caminar los dedos en un andar autómata, pensando en él. No duele. El teléfono suena.
Bueno?
No se te olvide la pastilla mi niña.....llego el sábado....cómo has..
Cuelga. Qué estúpida. Cómo puede pensar que será rescatada.
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