martes, 1 de junio de 2010
Humor de manzana
jueves, 27 de mayo de 2010
En pausa
Haz un alto. Levanta la cara. Recuerda tus paseos de la infancia, cuando en la orilla de la playa el sol se depositaba tenue entre caracoles y conchas. Voltea y atiende a todas direcciones, examina con detenimiento. Acuérdate cómo arqueabas las plantas de los pies al contacto con las salientes de las pequeñas carcasas incrustadas en la arena. No dejes que la memoria elija papelitos en la urna de un azar pesaroso. No dejes espacio físico para el encierro, no en tu casa, no en tu cama, no en el comedor donde por las mañanas acostumbras tomarte un lechero sin azúcar, donde pones ambos codos, mirando distraídamente cómo el día avanza condensado en un bloque de luz que decidido repta por el piso de la sala, donde una ventana grande te avisa lo que pasa afuera. Muérdete el labio inferior, siente cómo tu diente es amigable y no rompe tu boca, sólo es un pequeño recordatorio de que no te claves, no te claves, no te claves, regresa de tu cabeza luego de dar rondines fraternales.
Prende un segurito metálico en el lomo de un pasado reciente y pásale la mano para hacerlo ronronear, jálale las riendas o ponle bozal si lo que necesitas es tranquilizarlo para tranquilizarte.
Y luego cámbiate de ropa, de manos, de olores, múdate de inquietudes, no se te ocurra desmayarte, no pienses en dificultades porque tiene su gracia poder despertar, poder estirarte, poder hacer críticas, poder hacer bolitas con el migajón que no decides comerte y con él alimentar a las palomas en este parque donde otras veces has conocido gente interesante, donde te agarró la lluvia haciéndote reír.
Y no hace mucho de eso.
miércoles, 16 de diciembre de 2009
martes, 8 de diciembre de 2009
Gastritis
Las opciones de hecho han mejorado sin percatarse. Hoy cuando salió a fumar un cigarro al ojo de patio lo notó. Hace tiempo gruñe con más discreción y el estómago aunque más abultado, da menos lata.
Que si no es precisa la vida, qué gusto. Le interesan menos los dimes y diretes, lo que hagan sus compañeros de trabajo que se ponen cada año más nocivos, los chismes de la farándula y la política. Eso ya es un avance.
viernes, 27 de noviembre de 2009
Cacofonía
Es de esas personas que expresan para adentro.
Levantas la vista y la noche ya está contigo. Quién sabe si es por este horario pero al menos esta semana se te fue más rápido. El ruido de los coches que llega desde afuera te adormece.
Ya es de noche, dices en voz perceptible y Víctor te voltea a ver raro desde su escritorio; raro como cada vez que hablas sola o dices cosas evidentes, no raro como cuando llegas tarde y alguien ya te checó.
En la mañana cuando te despertaste el que el costo del camión subiera un peso era un rumor solamente; ahora que te subes al ruta seis para hacer treinta y tantos minutos de camino hasta tu casa, el rumor es un hecho.
Bajas del camión.Está fresco. Estiras los puños de tu tricota pero queda igual de chica, te quedas de nuevo con las muñecas descubiertas.Caminas aprisa. Caminas viendo a los lados, volteando, aunque es mero vicio de mover la cabeza como péndulo porque estás bien miope, pero los lentes se te resbalan y te sientes menos guapa, por eso no te los pones y haces como que miras todo muy claro.
Se te va el tiempo entre ésto y aquéllo. Para cuando te sientas a cenar son casi las once. Mal. El sólo hecho de ver el relojito burlón te quita el hambre. Guardas el sandwich. Te tomas sólo la leche de soya.
Te quedas dormida leyendo. Sueñas que eres muy alta y enclenque, como esas varas que usan para que los mecates donde se tiende la ropa no rocen el suelo con el peso de las cosas tendidas. Sueñas que mirando hacia abajo, le platicas a la muchachita sin edad precisa ni nada preciso salvo la mirada exacta cómo puede hacer para romper esa terca manía de expresarlo todo para adentro.
Ella sólo te mira.
viernes, 20 de noviembre de 2009
Destellos
Eres, porque lo dicta todo aqúello que me constituye, el mejor regalo que la vida me tenía reservado.
Te miro dormir y quisiera supieras las cosas grandes que por dentro me cimbran, que me vuelven una pequeña cosa abandonada al paso de interminables ciclones si traigo a cuenta esta vida que de un año a la fecha he compartido contigo, en el sentido más profundo por mí conocido que es ahora un sentido como mandarina, de dulces gajos, de montones de vivencias si se puede llamar montones a un año, un simple año.
Un simple año medido en un tiempo destapado para esta ocasión. La mirada cambió de piel igual que las uñas, las fantasías y los desvelos. La piel cambió de piel y las palabras tienen un sonido largo y cierto.
Te miro de frente y después de sombras, senderos maltrechos, desesperanzas confirmo que vale la pena seguir mirando hacia los destellos por diminutos que parezcan.
miércoles, 22 de abril de 2009
jueves, 12 de marzo de 2009
miércoles, 17 de diciembre de 2008
Nosotros
Has llegado. Ahora la noche con nosotros, sobre nosotros, por nosotros.
Miras la luna y sonríes.
Qué lámpara tan original, terminas por decir, mirandome , iluminándome.
Qué luminoso eres, termino por notar.
Termino por abrazarte.
martes, 16 de diciembre de 2008
Déjame contar esta historia
Una noche multiplicada, elevada a la décima potencia, qué se yo. Una noche como muñeca rusa, con noches miniatura en la boca del estómago y música inyectada como patas de caballo a galope que a veces es estruendo, a veces es murmullo y dentro de la misma noche listones de colores tapándonos los ojos, manos que estrujan así como acarician así como estorban así como se amarran.
Y en este viajecito que se está volviendo cotidiano, estás, encapsulado en una temporalidad ajena y miro tus ojos oscuros agigantarse en la luz, agigantarse en historias, poner violines a lo que me cuentas. Detrás de la puerta el mundo nos avisa que gira….giramos nosotros a destiempo, contratiempo, fuera del tiempo, esa es la idea. Lo que pase allá afuera no interesa a esta historia.
lunes, 24 de noviembre de 2008
Para que no digan luego que aquella mujer enamorada fuiste tú
Atrás quedó, atrás quedamos, por decisión tuya y aceptación mía.
Evito mirarte, evito encontrarte, ventearte, saber de ti.
Grapada a un tiempo venidero forro tus últimas palabras con papel periódico.
Cajas y cajas de acciones que para mí germinarían.
Un amor de bolsillo, tibio y tímido. Hijos inexpertos del sol, trastabillamos. Al extender mis brazos volteé a mirarte, sentado meditabas. Me senté contigo a esperar un tiempo propicio.
Hoy sigo aquí, saltando constelaciones, recordándote, mi pequeño, grande, hermoso hombre.
Terciopelo en las palmas de las manos, en las mejillas hundidas, en las comisuras de los labios.
Tu presencia como lunares en el universo de un cuerpo autónomo, en el día a día una ventisca tuya.
Campos inmensos, mares lejanos, horizontes nuestros mi niño.
Horizontes idos.
Mentol
¿Para qué sirve la gente, piensas?
La llave se atora cuando intentas abrir la puerta de entrada. Hay que cambiar la chapa; lo anotas en la lista de pendientes. Hasta ese momento jamás habías notado que la pluma emite sonido al encajarse sobre el papel para inyectarle tinta: En el silencio del departamento todo se magnifica, cada pequeño sonido es una araña de largas patas que avanza din detenerse, tejiendo redes en los poros de las paredes. Está bien.
Quieta y callada, recurres a algo de la magia que te queda. Algo arde al fondo de tus ojos, lava que se escurre de a poco. La retiras con cuidado, no vayas a llevarte con ella parte de la piel. Quieta y callada, enciendes uno de los mentolados. ¿De qué sirve fumar? No recuerdas ahora la utilidad pero es grato a la vista que las cosas adquieran tinte de video ochentero.
No es más temor de estar bajo el espeso bloque de silencio y quietud, es que el peso de los sonidos es otro, como otra la manera de asimilar las distancias, de entrar en los colores de las carencias o las vastedades que vas descubriendo.
Recién hablaste con Alfonso y te decía entre risas nerviosas que seguiría tu ejemplo, que su casa tiene los muebles verticales desde hace un año y ni ánimos de ponerlos como van. Sonríes. Antes hubieras querido ir al desierto, ahora prefieres ver tus deshielos en casa. Frente a ti dos de las sillas del comedor esperan para ser acomodadas. Te levantas, sacudes el polvo nuevo, el de hace dos noches. Pones la planta que acabas de comprar como centro de tu mesa.
Suponiendo
Mi vida fue hasta hace unos días un rompecabezas, y sin noción de tiempo ni espacio logré bajar la hinchazón del desaliento, a tientas, a cuentagotas, segura de nada, incierta en todo.
Supongo que como otras tantas veces, las respuestas no son las que imagino.
Traté de hablarte de lo fácil que era todo si buceábamos en las certezas. Sembré semillas de luna, quise inflamar tu corazón, arroparte con el calor que desprendían mis sueños.
Cerezas muertas en los labios. Destrozadas las noches, las tardes, el nosotros, sólo supiste responder con caos.
Parada enmedio de la nada, sin fuerza en brazos ni piernas, comí y bebí de mi nostalgia. No quería enamorarme , quería amar, quería hacer las cosas luminiscentes, eternas, con solidez y conciencia.
Supongo estoy bien. Supongo terminarás siendo pretérito. Supongo que duele pero no miro que de mi cuerpo brote sangre o agua de mar. Me gustaría suponer que algun día podremos tomar una taza de café, por mí no hay inconveniente, por tí...ni siquiera puedo suponer.
sábado, 22 de noviembre de 2008
Cumple
-Si lleva cinco chelas pone a jaguares, con unas once ya cambia a doors y cuando pone a la insulsa de la Downs ya perdió la cuenta, le digo a mi vecino que callado, también observa. Su suéter color vino me agrada, igual que el tono de moreno de sus manos. Cuando mis ojos suben de su suéter a su rostro, se encuentran con una sonrisa que siento apacible. Lo imito y confirmo que Roni sigue manteniendo su afición por las buenas combinaciones.
Ahora Roni cuenta sobre el último viaje que hizo, el de la semana pasada, cuando hacía un puto frío que calaría al más machín. Todos reímos, claro, porque cuando él narra hay una pausa obligatoria en lo que cada uno hace. Su forma de contar es mucho él: la manera de mover las manos, de arquear las cejas de forma diferente en cada oración, las inflexiones de la voz. Mi vecino toma de su cerveza mirándolo largamente. Tres sorbos.
Junto a la rockola Ernesto ha girado y queda de frente a nosotros, levanta la chela y brinda y sonríe, claro, porque festejamos a Roni en sus veintiocho años. Suena el vidrio de las botellas y un murmullo se intensifica. Un reggaecito empieza a sonar y los ánimos de por sí dulces, terminan naufragando en la melcocha.
Me levanto y voy hacia él. Su gran sonrisa es ya una tradición. Volteo de nuevo alrededor. Los grupitos de tres o cuatro se han multiplicado, somos un bandón.
Cada año somos más ¿no?
¿Pues qué te diré, mi estimadaza? Renovarse o morir y sus ojos se van de lleno a un suéter vino situado al rincón.
Levantamos botellas. Alguien toma una foto. Varias generaciones revueltas, qué chingonería.
Roni y yo nos abrazamos.
Felicidades, hermoso.
Felicidades a ti por ser hermosa y decirme hermoso.
Lindo tu nuevo amor, eh? Me gusta lo moreno de sus manos.
Hermosa, a mi sus manos me gustarían aunque fueran verde pistache. Reímos.Regreso a mi silla. Los cadillacs son quienes cantan ahora. Vane ha llegado con tres amigos, esto pinta para amanecer. Busco a Roni con la mirada a ver ahora qué hace. Hay una fila de gente felicitándolo. Me río a carcajadas y tomo de mi chela. Él levanta los ojos y su cerveza igual. Separados por unos metros, brindamos.
miércoles, 19 de noviembre de 2008
Cazamiradas
Hace mucho no nos topábamos, no?
Ajá.
Miras alrededor y espero a que el vuelo de tu mirada termine, para posarse en mí. Siempre has tenido la gracia de volverme obtusa. En este momento no me soporto. La incomodidad de esperar me hace voltear a mirar a otro lado.
Qué has hecho, preguntas ya mirándome.
Un poco de todo, ya sabes, menos loquear. Sonrío.
Entrecierras los ojos y jalas de tu cigarrito.
En esa postura noches y noches se fueron, un tanto de razón también. Me pregunto si es justo eso, el vuelo esquivo de tu mirada lo que me hace buscarte vía tus ojos.
No me ayudas, ni lo que dicen los astros, ni la experiencia pasada, ni los pasos que otros han dado, ni la buena fé.
No me sonrojo si te miro, no me altero si mi mirada se ancla necia en la tuya. Algo se ha mudado.
Pienso en mis ojos como una superficie quieta y los peces japoneses que solían adornarla y llenarla de movimiento, hoy disecados.
Prendes otro cigarro. Tienes rato hablando de quién sabe qué. El humo de los innumerables cigarros consumidos levanta una pared volátil tras la que adivino tu rostro, y logro divisar unos ojos que veo por primera vez.
martes, 11 de noviembre de 2008
Pleamar
Te contemplo.
De un pasado lejano llegas fresco, recién lavado. Con tu tez de día nublado, con tus ojos en apariencia inocentes, haces que mi corazón palpite en tiempo pretérito, barco en pleamar.
Tiempo fragmentado desde tu partida, el mundo vino a menos, bajó el volumen de mi voz, no recordaba cómo atar los cordones de mis zapatos. Blanco y negro permanentemente bajo las pestañas mojadas todo el tiempo. Miniatura a escala fuí.
Te observo a lo lejos, tú no sabes que vivo aquí, tú no sabes de mí más que lo que te inventaste.
Te observo a lo lejos, en mi muñeca el reloj ya pasó 15 minutos de la hora en que quedé contigo.
Sólo te observo a lo lejos y me quedo en casa, conmigo.
lunes, 20 de octubre de 2008
A la espera de la noche
jueves, 16 de octubre de 2008
Oasis
miércoles, 15 de octubre de 2008
Granada de mano
Desde hace tiempo buscas un ángulo que te regale algo de tranquilidad para integrarte a su paisaje y permaner. Hoy lograste acomodarte. Una hoja rojiza cae describiendo una trayectoria juguetona, enredada en círculos que el aire le regala. Te das cuenta de la hoja, te das cuenta que es roja, que cae como deteniéndose, que si miras más allá del árbol el sol despunta. No te das cuenta aún que ya no buscas indicios de futuro en cada cosa que aparece ante tus ojos pero te das cuenta que estar allí sentado fumando con calma se siente bien.
Soy un árbol que desea viajar en tren
